Irreconciliables 2017 · VI Edición

Óscar García Sierra

Nació en León en 1994 y actualmente vive en Madrid. Estudia el grado Español, Lengua y Literatura en la Universidad Complutense. Ha sido incluido en antologías en México (Pasarás de moda y Hot babes), Argentina (1000 millones, Poesía en lengua española del siglo XXI), Estados Unidos (The Poetic Series, Noon of the Moon), además de haber aparecido en publicaciones como Tenían veinte años y estaban locos y New Wave Vomit entre otros. En 2016 publicó Houston, yo soy el problema (EspasaesPoesía).

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http://seven3pharmakeia.tumblr.com/

@ogggcar


Protocolo de Kyoto (L l u v i a  m o r a d a)

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me siento como un gas que se vuelve venenoso al intentar gustarle a otros gases,

expandiéndome por una habitación vacía sin nadie que quiera respirarme,

empezando conversaciones con gente que no me importa

para que desaparezcas de mis conversaciones recientes,

convenciéndome a mí mismo de que no pasa nada

por no tener a nadie que me convenza de las cosas,

esperando a que el gobierno prohíba todas las cosas que puedes hacer sin mí,

intentando que alguien llame “atmósfera” al aire que intento respirar,

intentando que mi mirada diga de mí lo mismo que diría de mi

la mirada de alguien que me quiere,

intentando aceptar que no te convenció la prueba gratuita de 30 días de mi cuerpo.

intento tocar el cielo pero sé que las nubes no me van a dejar.

todo el mundo es experto en los problemas de los demás

y aún así nadie sabe a quién elegir para que sea experto en los suyos.

todo el mundo es feliz cuando no sabe qué decir.

un juego divertido es comparar mi vida con la que las cajas de cereales me prometen

y comprobar que cuantos más cereales como menos se parecen.

espero que pienses en mí si no tienes nada mejor que hacer los lunes por la mañana.

tengo miedo porque los domingos tienen un plan para apoderarse del mundo

basado en hacer que la gente considere al lunes un día que trata mal a los niños.

ya soy mayorcito, no necesito que nadie me decepcione, puedo decepcionarme a mí mismo.

mi cuerpo está a punto de perder mucha información relevante pero no me importa

porque la última copia de seguridad que hice

fue cuando todavía era importante en la vida de alguien.

en la última actualización de tu cuerpo no están incluidas mis manos.

te acuerdas del verano pasado cuando desmonté todo tu cuerpo y coloqué todas las partes de tu cuerpo sobre mi cama y las limpié una por una y cuando volví a montarlas otra vez me sobraba una cara porque siempre habías tenido dos y nunca me había dado cuenta.